Dormir poco no solo provoca cansancio o falta de concentración. Cada vez hay más evidencia científica que demuestra que la falta de sueño también tiene un impacto directo sobre el peso corporal. Un reciente estudio advirtió que uno de cada tres adultos duerme menos de las horas recomendadas, una situación que puede favorecer el aumento de peso y dificultar el descenso en personas con sobrepeso u obesidad.
Los investigadores observaron que quienes redujeron sus horas de sueño durante seis semanas registraron incrementos tanto en el peso corporal como en el perímetro abdominal. Los resultados refuerzan la idea de que el descanso adecuado es un componente esencial de un estilo de vida saludable, junto con la alimentación equilibrada y la actividad física.
Dormir poco altera el metabolismo y aumenta el apetito
Los especialistas explicaron que la falta de sueño modifica distintos mecanismos del organismo relacionados con el control del peso. Entre ellos, altera el equilibrio de las hormonas que regulan el hambre y la saciedad, favoreciendo un mayor consumo de alimentos, especialmente aquellos ricos en grasas y azúcares.

Al mismo tiempo, la privación de sueño afecta el metabolismo y disminuye la capacidad del cuerpo para utilizar la energía de manera eficiente. Como consecuencia, las personas tienden a ingerir más calorías de las que gastan durante el día, creando un escenario propicio para el aumento de peso.
El cansancio también reduce la actividad física
Otro de los efectos observados es la disminución de la actividad física. Dormir menos genera fatiga y menor motivación para realizar ejercicio o mantenerse activo durante la jornada.
Esta combinación —mayor apetito, menor gasto energético y menos movimiento— dificulta el control del peso y puede favorecer el desarrollo de enfermedades metabólicas cuando se mantiene en el tiempo. Según los investigadores, el problema afecta a millones de personas que, por trabajo, estrés o malos hábitos, descansan menos de lo necesario.
El sueño, un aliado para mantener un peso saludable
Los expertos coinciden en que el descanso debe considerarse un pilar fundamental de la salud, al mismo nivel que la alimentación y el ejercicio físico.
En adultos, la recomendación general es dormir entre siete y nueve horas por noche. Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, reducir el uso de pantallas antes de dormir y crear un ambiente adecuado para el descanso son algunas de las estrategias que pueden contribuir a mejorar la calidad del sueño.
El estudio concluye que incorporar buenos hábitos de descanso no solo beneficia la salud mental y el rendimiento diario, sino que también puede convertirse en una herramienta eficaz para prevenir el aumento de peso y facilitar su control a largo plazo.



