Hay lugares donde correr deja de ser un deporte para convertirse en una prueba de supervivencia. El Valle de la Muerte, en California, es uno de ellos. Allí, cada verano, un grupo reducido de ultramaratonistas acepta un reto que parece imposible: recorrer 217 kilómetros bajo temperaturas que superan los 50 °C.
En la edición 2026 de la Badwater 135, considerada por muchos como la ultramaratón más dura del mundo, una española escribió una página dorada en la historia de esta competencia. Carmen Pérez no solo logró completar el recorrido en su primera participación, sino que cruzó la meta como la mujer más rápida de todos los tiempos.
La prueba comienza en Badwater Basin, el punto más bajo de Norteamérica, a 85 metros bajo el nivel del mar, y finaliza en Whitney Portal, a más de 2.500 metros de altitud. Entre ambos extremos hay un paisaje desértico, interminables rectas de asfalto y un calor capaz de superar los 52 °C, una sensación que la propia atleta comparó con «correr dentro de una air fryer», en referencia a las populares freidoras de aire.

La carrera perfecta en el lugar más hostil
Durante más de 21 horas, Carmen Pérez mantuvo un ritmo extraordinario pese a las condiciones extremas. Su tiempo final fue de 21 horas, 5 minutos y 32 segundos, una marca que no solo le permitió quedarse con la victoria femenina, sino también establecer un nuevo récord de la prueba.
Su actuación fue todavía más impactante porque terminó segunda en la clasificación general, superada únicamente por el británico Max Jolliffe. Además, rebajó en 39 minutos la anterior plusmarca femenina, demostrando un dominio absoluto en una competencia donde simplemente cruzar la meta ya representa una hazaña.
Tras completar el recorrido, la corredora resumió la experiencia con una frase que reflejó tanto el sufrimiento como la satisfacción del desafío: «Disfruté tanto desde el primer minuto hasta el último». Más tarde, en sus redes sociales, agradeció el apoyo de su equipo con un mensaje breve pero emotivo: «La foto más soñada. Gracias a mi crew por hacerlo realidad».
Mucho más que una victoria

Detrás del triunfo hubo meses de preparación, estrategia y un equipo encargado de asistirla durante toda la travesía. En la Badwater, la hidratación, la alimentación y el control de la temperatura corporal son tan importantes como la resistencia física.
La historia también tuvo un componente especial: su pareja, el ultrafondista Iván Penalba, compitió en la misma carrera y finalizó entre los mejores de la clasificación masculina, acompañando de cerca una actuación que ya quedó grabada entre las grandes gestas del ultrafondo español.
Con esta victoria, Carmen Pérez no solo conquistó una de las pruebas más extremas del planeta. También confirmó que es una de las grandes referentes mundiales del ultrafondo y demostró que, incluso en un escenario donde el calor parece imposible de soportar, todavía hay espacio para romper récords y reescribir la historia.



