El Mundial no da respiro y esta noche volvió a quedar demostrado. Argentina sufrió más de la cuenta para dejar en el camino a Cabo Verde y meterse en los octavos de final. En la previa, quienes habían visto al seleccionado africano durante la fase de grupos sabían que no iba a ser un rival sencillo. Desde lo físico, era un equipo intenso, incómodo y dispuesto a pelear cada pelota como si fuera la última.
Aun así, la Selección mostró que tiene la personalidad necesaria para sobreponerse a cualquier adversidad. Durante buena parte del partido parecía tener todo bajo control: estaba en ventaja, manejaba la pelota y daba la sensación de que el encuentro estaba encaminado. Pero Cabo Verde nunca bajó los brazos y terminó llevando el partido a un terreno en el que Argentina tuvo que sufrir hasta el final. «El Mundial no está fácil», deslizó Scaloni en coferencia de prensa, post partido.
Y eso también habla de este equipo. Porque, una vez más, demostró que no se deja vencer fácilmente. El hambre de competir y de ganar sigue intacta, para aquellos que creían que el grupo podía haberse relajado después de todo lo conseguido. También deja una enseñanza positiva: Scaloni seguramente tomó nota y sabe que todavía hay aspectos por corregir.
Lo cierto es que en un Mundial no hay margen para conformarse, y mucho menos para relajarse. El fútbol es impredecible; tan maravilloso como cruel. Cuando parece que tenés todo bajo control, puede darte un cachetazo de realidad en cuestión de minutos. Esta vez no ocurrió, aunque estuvo muy cerca.
Que este partido sirva como advertencia. A no relajarse, a seguir mejorando y a continuar dejando todo en la cancha, como este equipo acostumbra hacerlo. Porque el objetivo todavía está lejos y, para alcanzarlo, habrá que seguir dando un paso a la vez.
Imagen – Reuters.



