El estrés forma parte de la vida cotidiana y, en pequeñas dosis, puede ayudar al organismo a responder ante situaciones desafiantes. Sin embargo, cuando esa respuesta se mantiene durante largos períodos, el cuerpo permanece en un estado de alerta constante que puede tener consecuencias sobre la salud cardiovascular.
Según explicó la cardióloga estadounidense Angela Ryan Lee, en declaraciones citadas por Verywell Health, el estrés activa una serie de respuestas fisiológicas que aumentan temporalmente la presión arterial. Si esos episodios se repiten con frecuencia o se vuelven crónicos, pueden contribuir al desarrollo de hipertensión y elevar el riesgo de sufrir enfermedades del corazón.
Cómo responde el organismo al estrés
Cuando una persona enfrenta una situación que percibe como amenazante, el organismo libera hormonas del estrés, como la adrenalina y el cortisol. Estas sustancias aceleran la frecuencia cardíaca, contraen los vasos sanguíneos y elevan la presión arterial para preparar al cuerpo para una respuesta inmediata.

Aunque este mecanismo resulta útil en momentos puntuales, los especialistas advirtieron que mantener esa activación durante semanas o meses puede ejercer una sobrecarga sobre el sistema cardiovascular. Con el tiempo, esa situación favorece el desarrollo de hipertensión arterial, incrementa el trabajo que realiza el corazón y aumenta la probabilidad de sufrir complicaciones cardiovasculares.
Por qué controlar el estrés también protege al corazón
Los expertos señalaron que el impacto del estrés no depende únicamente de la respuesta fisiológica. En muchas ocasiones también favorece hábitos poco saludables, como dormir menos, comer en exceso, consumir más alcohol, fumar o reducir la actividad física, conductas que incrementan aún más el riesgo cardiovascular.
Por ese motivo, recomendaron incorporar estrategias para manejar el estrés crónico, como realizar actividad física de manera regular, dormir lo suficiente, practicar técnicas de relajación y buscar apoyo profesional cuando las preocupaciones interfieren con la vida diaria. Controlar el estrés, concluyeron, no solo mejora el bienestar emocional, sino que también constituye una herramienta importante para cuidar la presión arterial y la salud del corazón.



