El entrenador de England Athletics,Tom Craggs advierte que el estrés del trabajo, la familia y la vida cotidiana puede dificultar la recuperación después de entrenar y aumentar el riesgo de molestias. Adaptar las cargas, dormir bien y respetar los días de descanso son algunas de las claves.
Para un corredor, el entrenamiento no es la única fuente de estrés. Las responsabilidades laborales, los problemas familiares y las preocupaciones cotidianas también pueden afectar la capacidad del organismo para recuperarse.
Craggs, entrenador de resistencia de England Athletics, sostiene que el estrés psicológico debe tenerse en cuenta a la hora de planificar los entrenamientos. Si una persona atraviesa una etapa especialmente exigente, puede ser necesario reducir la carga y darle más tiempo de recuperación.
Cuando la recuperación empieza a fallar

Entrenar demasiado sin darle al cuerpo el descanso necesario puede provocar cansancio, pérdida de rendimiento y molestias que tardan más en desaparecer. Por eso, Craggs recomienda alternar sesiones exigentes con días fáciles o de descanso y evitar aumentar demasiado rápido el volumen o la intensidad.
La recuperación también depende de factores básicos como una buena alimentación y un sueño de calidad. No se trata solamente de entrenar más, sino de permitir que el cuerpo asimile el esfuerzo.
Tres claves para bajar el estrés
Una de las principales recomendaciones es adaptar el entrenamiento a la vida cotidiana. Si el estrés aumenta, bajar temporalmente la intensidad puede ser una mejor estrategia que intentar cumplir el plan a cualquier costo.
También es importante priorizar el descanso y el sueño y reservar momentos para desconectar mentalmente del running. Según Craggs, respetar estos aspectos puede ayudar a mejorar la recuperación y sostener el rendimiento a largo plazo.



