A hiker checks digital watch amid mountainous landscape. Adventure awaits.

Los cinco riesgos de los relojes inteligentes y las apps de entrenamiento que pocos conocen

Aunque ayudan a controlar la actividad física, especialistas advierten que el uso excesivo de relojes inteligentes y aplicaciones deportivas puede provocar ansiedad, obsesión por las métricas y pérdida de motivación para hacer ejercicio

Los relojes inteligentes y las aplicaciones para registrar entrenamientos se convirtieron en aliados cotidianos para millones de personas que buscan mantenerse activas. Estos dispositivos permiten controlar pasos, calorías, frecuencia cardíaca, distancia recorrida y otros indicadores que ayudan a seguir la evolución física.

Sin embargo, especialistas internacionales advierten que el monitoreo permanente también puede generar efectos negativos cuando las métricas pasan a ocupar un lugar central en la relación con el ejercicio. Una revisión realizada por la doctora Sahar Bakr, de la Universidad de Nottingham Trent (Reino Unido), y publicada en The Conversation, recopiló investigaciones que muestran cómo el uso excesivo de estas herramientas puede afectar tanto la salud mental como la percepción del propio cuerpo.

Cuando los números reemplazan al bienestar

Uno de los principales problemas identificados por los investigadores es la obsesión por alcanzar determinados objetivos diarios, especialmente la popular meta de los 10.000 pasos.

A close-up shot of a hand wearing a digital smartwatch, showcasing modern wearable technology outdoors.

Aunque esa cifra se instaló como un estándar mundial, su origen no responde a una recomendación científica, sino a una campaña publicitaria japonesa de la década de 1960. De acuerdo con los estudios citados por Bakr, para la mayoría de los adultos unos 7.000 pasos diarios serían suficientes para obtener beneficios para la salud. Sin embargo, muchas personas continúan utilizando los 10.000 pasos como una meta inamovible.

El inconveniente es que los relojes inteligentes suelen priorizar variables fáciles de medir, como la cantidad de pasos, dejando en segundo plano otras actividades igualmente beneficiosas, como el ciclismo, la natación o los ejercicios de fuerza. Esta limitación puede generar una visión distorsionada de lo que realmente implica llevar una vida físicamente activa.

Los especialistas sostienen que esta forma de evaluar el movimiento puede provocar frustración cuando el dispositivo no refleja adecuadamente el esfuerzo realizado o cuando una jornada activa no alcanza los objetivos establecidos por la aplicación.

El riesgo de perder la motivación por hacer ejercicio

Otro de los efectos señalados por las investigaciones es el cambio en la forma en que las personas se relacionan con la actividad física.

En lugar de practicar ejercicio por placer, bienestar o diversión, algunas personas comienzan a hacerlo únicamente para cumplir con los números que marca el reloj o la aplicación. Según explicó Bakr, esa presión externa puede disminuir la motivación intrínseca, considerada clave para mantener hábitos saludables a largo plazo.

Los investigadores advierten que cuando el entrenamiento deja de ser una experiencia gratificante y pasa a convertirse en una obligación diaria, aumenta la probabilidad de abandonar la actividad física.

A man jogging outdoors beside vibrant green leaves, embodying fitness and energy.

A ello se suma el impacto emocional que pueden generar las notificaciones constantes, los recordatorios para moverse o la sensación de haber «fracasado» cuando no se cumplen las metas diarias. Esa dinámica puede favorecer sentimientos de culpa, ansiedad y desmotivación.

Los cinco problemas que identificaron los especialistas

La revisión de estudios recopilada por Bakr resume cinco efectos que pueden aparecer cuando el monitoreo digital adquiere un papel excesivo en la práctica deportiva:

  • Obsesión por las métricas, especialmente por cumplir objetivos diarios de pasos o calorías.
  • Distorsión de la actividad física, al priorizar indicadores que no contemplan todos los tipos de ejercicio.
  • Pérdida del disfrute, cuando el entrenamiento se transforma en una obligación para alcanzar cifras determinadas.
  • Ansiedad y frustración, derivadas de la presión por cumplir metas o por interpretar los datos como una evaluación permanente del rendimiento.
  • Percepción alterada del cuerpo y del ejercicio, al depender cada vez más de los números que muestran los dispositivos para valorar el propio estado físico.

Los especialistas aclaran que los relojes inteligentes y las aplicaciones continúan siendo herramientas útiles para promover hábitos saludables, registrar progresos y favorecer la constancia. No obstante, recomiendan utilizarlos como un complemento y no como el único criterio para evaluar la salud o el éxito de una rutina de ejercicio.

La conclusión de los investigadores es que la actividad física debería mantener como objetivo principal el bienestar integral de la persona, más allá de las cifras que aparecen en la pantalla de un dispositivo.

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