El magnesio se convirtió en uno de los suplementos más populares de los últimos años. En redes sociales y entre distintos referentes del bienestar suele presentarse como una solución para mejorar el descanso, aliviar el estrés, reducir los calambres musculares o aumentar la energía. Sin embargo, los especialistas advierten que no existe evidencia suficiente para recomendar su consumo de forma generalizada y que la suplementación solo está indicada en determinadas situaciones.
El magnesio es un mineral esencial que participa en más de 300 reacciones bioquímicas del organismo. Interviene en el funcionamiento de los músculos y los nervios, la regulación de la presión arterial, la producción de energía, la síntesis de proteínas y el mantenimiento de la salud ósea.
A pesar de su importancia, los expertos coinciden en que la mayoría de las personas obtiene la cantidad necesaria a través de una alimentación equilibrada, sin necesidad de recurrir a suplementos.
¿Quiénes podrían necesitar un suplemento?
Según los especialistas consultados, la suplementación con magnesio puede ser útil cuando existe un déficit comprobado o en personas con determinadas enfermedades o tratamientos que dificultan su absorción o aumentan su pérdida.

Entre ellas se encuentran quienes padecen enfermedades gastrointestinales, diabetes mal controlada, enfermedad renal en algunos casos específicos o quienes utilizan determinados medicamentos, como algunos diuréticos.
También puede indicarse durante el embarazo o ante ciertas afecciones médicas, pero siempre bajo supervisión de un profesional de la salud.
Los expertos remarcan que tomar magnesio «por las dudas» o siguiendo recomendaciones de redes sociales no aporta beneficios demostrados en personas que no presentan una deficiencia.
¿Sirve para dormir mejor o reducir el estrés?
Uno de los usos más difundidos del magnesio está relacionado con el sueño y el bienestar emocional. Sin embargo, la evidencia científica disponible muestra resultados variables.
Algunos estudios encontraron beneficios modestos en personas con déficit de magnesio o con determinadas condiciones clínicas, mientras que en la población general no existen pruebas concluyentes de que mejore el sueño, reduzca el estrés o aumente el rendimiento físico de manera significativa.
Los especialistas sostienen que muchos de los beneficios atribuidos al suplemento todavía requieren investigaciones de mayor calidad antes de poder recomendar su uso de forma rutinaria.
La alimentación sigue siendo la mejor fuente de magnesio
Los profesionales coinciden en que la mejor estrategia para mantener niveles adecuados de magnesio continúa siendo una alimentación variada y equilibrada.
Este mineral se encuentra de forma natural en alimentos como verduras de hoja verde, frutos secos, semillas, legumbres, cereales integrales y cacao.
Antes de comenzar a tomar suplementos, los especialistas aconsejan consultar con un profesional de la salud para evaluar si realmente existe una deficiencia o una indicación médica específica. De esta manera se evitan consumos innecesarios y posibles efectos adversos derivados de una suplementación sin control.



