La investigación, liderada por especialistas del Centro Médico Universitario de Ámsterdam, evaluó datos de 3.274 corredores de maratón. El análisis encontró que durante la primera hora posterior a la carrera aumentan significativamente algunos biomarcadores cardíacos, entre ellos la troponina T cardíaca (cTnT), la troponina I cardíaca (cTnI) y el péptido natriurético tipo B N-terminal (NT-proBNP).
Además, los investigadores detectaron modificaciones en determinados parámetros relacionados con el funcionamiento del corazón, como cambios en el tamaño de algunas cavidades cardíacas y en la fracción de eyección del ventrículo izquierdo, un indicador que mide la capacidad de bombeo del órgano.
No hallaron evidencia de daño estructural significativo

A pesar de las alteraciones observadas tras completar los 42,195 kilómetros, los autores señalaron que los cambios fueron relativamente pequeños y no alcanzaron niveles considerados clínicamente relevantes.
Por otro lado, los estudios que utilizaron resonancia magnética cardíaca no encontraron signos de lesiones estructurales importantes en el músculo cardíaco. Este hallazgo refuerza la hipótesis de que muchas de estas respuestas podrían formar parte de un proceso fisiológico normal provocado por el esfuerzo extremo.
La gran incógnita: adaptación saludable o posible riesgo
El principal interrogante que surge de la investigación es si estos cambios representan una adaptación beneficiosa del organismo al ejercicio de resistencia o si podrían estar relacionados con consecuencias negativas en algunos corredores.
Los investigadores explicaron que la evidencia actual no permite responder de manera concluyente esa pregunta. Además, observaron que factores como la edad, el sexo, el nivel de entrenamiento y el tiempo empleado en la carrera podrían influir en la magnitud de las alteraciones registradas.

La necesidad de más estudios a largo plazo
Los autores destacaron que todavía existen limitaciones en la literatura científica disponible. Muchos de los estudios analizados incluyeron principalmente hombres y presentaron diferencias metodológicas que dificultan las comparaciones.
Por ese motivo, reclamaron nuevas investigaciones con seguimientos prolongados y poblaciones más diversas para comprender mejor los efectos de las maratones sobre la salud cardiovascular. Mientras tanto, la ciencia continúa intentando descifrar si los cambios observados en el corazón tras estas exigentes pruebas son una muestra de adaptación al esfuerzo o una señal que merece mayor atención.



